Ya sean en Varsovia, cracovia o cualquier otra gran ciudad polaca, existe una comida que es la reina del street food local, la localmente famosa Zapiekanki, un híbrido entre una pizza, un sanguche y una tostada, la cual se puede conseguir en prácticamente cualquier comercio de comida al paso polaco.

Su receta es tan simple como efectiva, a una media baguette antes de meterla en el horno por unos minutos se la cubre con todos con prácticamente todo lo que se te ocurra: champiñones, jamón, queso mozzarella, vegetales, salchichas, atún, piña, pepinos, aceitunas, anchoas… y la lista podría seguir por varios renglones más.

Un bocadillo rápido, económico y que se puede adaptar a prácticamente a todos lo gustos, si no te gusta un ingrediente simplemente pides que se lo cambien por otro y ya está, tienes tu zapiekanki personalizada. Y para terminar toda zapiekanki que se digne de llamarse así tiene que estar coronada con una cantidad importante de ketchup de botella, para darle un gusto más tomatoso.

La historia de esta peculiar pizza se remonta a los años 70s, en los tiempos austeros del régimen comunista de Polonia. Si bien no se sabe quién fue el primero en implementarlo, se estima que nació en un carritos de comida de las calles de varsovia. En esa época se buscaba una comida rápida para la masa obrera urbana, que sea simple de preparar, económica y que al mismo tiempo llene los estomas, en los días más fríos.

Su nombre proviene del verbo polaco “zapiekać”, que significa “hornear un plato para que se combinen sus ingredientes y se forme una corteza crujiente y dorada en la parte superior”, una técnica que hasta ese momento se utiliza en guisados y otros platos típicos de invierno.

En los años 90s con la caída del muro y la apertura del bloque socialista al mundo occidental, la Zapiekanka tuvo que competir no solo con los clásicos streetfood occidentales como los perros calientes, las hamburguesas y las papas fritas, sino que también con las cadenas extranjeras de comida rápida. A pesar de esto las Zapiekankas sobrevivieron y consiguieron ganar la batalla convirtiéndose en la “comida rápida nacional de polonia”.

Se dice por ahí que curiosamente Steven Spielberg tuvo mucho que ver con la supervivencia de la zapiekanka, y no precisamente porque el director de cine sea un fanático de este platillo. Es que cuando se estrenó la premiada película “la lista de Schindler” en 1993, la ciudad de cracovia (donde sucede la película) vivió un verdadero boom de turismo extranjero. Y muy cerca de la verdadera fábrica de Schindler”, en medio del barrio judío de cracovia, existe una pequeña plaza donde solo se venden Zapiekanka, una comida que fascinó a los hambrientos turistas que no tenían muchas más opciones gastronómicas en aquellos años, expandiendo su renovada popularidad a otras ciudades polacas.

Hoy en dia esta pizza polaca no solo puede encontrarse en la calle, sino que también en las ciento de tiendas de conveniencia que existen en polonia, así como también en estaciones de trenes y en el supermercado donde se venden en cajas congeladas, junto a sus primas lejanas las pizzas.

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