En desierto del sur riojano se esconde una de las maravillas naturales más increíbles y monumentales de toda la argentina, el Parque Nacional Talampaya. Aquí las fuerzas de la naturaleza han creado un gran cañón de 150 metros de altura en la rojiza piedra, además de varias formaciones geológicas que parecen desafiar a la gravedad, mientras que  estimulan nuestra imaginación. Un verdadero tesoro por descubrir, el cual forman parte de de los Sitio Patrimonio de la Humanidad, junto a su vecino San Juanino, el famoso “valle de la luna”, Ischigualasto.

El Parque Nacional de Talampaya fue creado para conservar y proteger todas las formaciones rocosas de esta zona las cuales datan del periodo Triásico, es decir casi unos 251 millones de años. Pero además de su belleza natural, este es uno de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos más importantes del país, donde no solo se han descubierto petroglifos de los primeros pobladores de la zona (los cuales se remontan al año 120 de nuestra era), sino que también aquí se encontraron algunos de los fósiles de dinosaurios más antiguos del mundo. 

El origen de su nombre “Talampaya” tiene varias interpretaciones, sin embargo la versión más aceptada por los especialista es que es una palabra del extinto idioma cacán, el cual era utilizado por los diaguitas y significa algo así como: río seco del tala. Una alusión a una planta local y al seco caudal del río que cruza el cañón, el cual únicamente tiene agua cuando caen las lluvias en la zona, lo cual ocurre muy pocas veces al año.

Su rica fauna local es otro de los tesoros que este Parque nacional intenta proteger. Aquí veremos entre otros un gran número de guanacos y pintorescos ñandúes, una gigantesca ave muy parecida a los avestruces. En el cielo veremos los majestuosos cóndores andinos, los cuales hacen sus nidos en lo alto de las grandes paredes de piedra y por las noches si tenemos mucha suerte podremos ver algún que otro puma.

Qué ver en el Parque Nacional Talampaya:

Las 213 800 hectáreas que ocupa el parque nacional, tienen únicamente dos entradas: La del Cañón de Talampaya y la del Cañón Arcoiris, cada una independiente de la otra y ambas sobre la ruta nacional 76. Aunque debido a su gran tamaño, únicamente se puede visitar un 15% del total del parque, ya que el resto permanece cerrado a los visitantes y es destinado únicamente a las expediciones científicas.

La primera entrada, la del cañón de Talampaya, ubicada a unos 55 kilómetros de Villa Unión, es sin dudas la más popular y la más desarrollada turísticamente. Aquí se encuentra un centro de visitantes, una pequeña feria de artesanos, un restaurante e incluso un área de acampe. Desde este punto parten distintos tours y paseos para visitar el cañón y sus atractivos, ya sean caminando, en bicicleta o en un camión todo-terreno, siempre acompañados de un guía local, el cual se encargará de contarnos todos los detalles y la historia natural del lugar.

Aqui además de maravillarnos con su gran cañón de 150 metros de altura, veremos distintas formaciones talladas en las montañas por millones de años de erosión continua. Muchas de esas formas tienen nombres propios como: el Fraile, el Rey Mago, la Catedral, el Tablero de Ajedrez, las Agujas, el Pesebre y el Castillo, algunas entendemos su nombre a simple vistas, otras en cambio necesitaremos usar un poco nuestra imaginación.

A unos pocos kilómetros de allí se encuentra la otra entrada al parque, la del Cañón Arcoiris (un lugar donde la piedra deja ver el paso de sus años, expresada en diversos y bellos colores) y la “ciudad perdida”, una formación rocosa natural, la cual tiene una forma circular y nos hace soñar con una antigua ciudad de piedra salida de una película de indiana Jones. 

Esta entrada es mucho más pequeña y menos desarrollada, pero desde allí se pueden visitar otros rincones de esta área protegida y que si disponemos de tiempo sin dudas merece la pena hacerlo. 

Cómo a Talampaya en bus:

Si no contamos con un vehículo propio y queremos visitar Talampaya lo ideal pasar la noche anterior en alguno de los poblados cercanos al Parque y desde allí tomar algún bus, temprano en la mañana para disfrutar todo el dia. En Villa Unión (unos 55 kilómetros al norte) podremos encontrar distintos tipos de alojamientos, además de agencias de turismo desde donde salen charters hacia el parque. Desde su terminal de buses también salen distintos servicios diarios, los cuales no entran, pero nos pueden dejar en la ruta justo en la entrada. 

Un poco más cerca, a unos 15 kilómetros de la entrada del cañón de Talampaya, nos toparemos con la localidad de Pagancillo,otra alternativa, aunque más limitada, para pasar la noche y continuar nuestro viaje hacia el parque.

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