Gunther Plüschow fue sin dudas uno de los personajes más peculiares del mundo de los viajes en la patagonia. Este aviador germano pasó de ser una figura de acción y héroe nacional en la alemania de los años 30s a ser uno de los máximos exploradores de la patagonia austral, realizando vuelos que marcaron historia en este continente. Si todavía no conoces la peculiar historia de este aviador, en este especial de viajeros del pasado de Alrededor del Mapa te la contamos!

Nació el Piloto

Gunther Plüschow nació en el seno de una familia de la alta aristocracia alemana, su padre era un oficial de alto rango y desde pequeño el pequeño Gunther se vio atraído por la vida militar. Así fue que en 1897 ingresó en la academia Naval de Plön, y luego en 1901 en la prestigiosa Imperial Navy School. Su primera misión como oficial fue a bordo del emblemático crucero blindado SMS Bismarck, el cual lo condujo al puerto chino de Tsingtau, el cual en ese momento estaba bajo control alemana, un lugar del cual el futuro piloto se enamorará al instante y volvería varias veces durante su carrera militar.

En los años siguientes Plüschow fue ascendiendo de escalafón, hasta que en el año 1914, ya con el rango de Teniente de Mar, aceptaron su solicitud de volver a Berlín para completar un curso de piloto militar, sueño que siempre anhelo y por fin lo podría cumplir.

El Escape de China 

Ya con las alas doradas sobre su uniforme Plüschow volvió a ser designado por sus superiores a la colonia de Tsingtau. Alli cumpliria funciones como mienbro de la junta de la estación de aviación naval, puesto que le permitió perfeccionar sus técnicas de vuelo y despertar aún más su espíritu aventurero por las aguas del Mar de China.

Pero con el estallido de la primera guerra mundial y la entrada de Japón en el conflicto el 15 de agosto de 1914, hicieron que estos tiempos de tranquilidad terminan abruptamente, debido a la exigencia japonesa de la rendición incondicional de la base alemana Tsingtau. 

En las semanas siguientes el ejército nipón rodeó al puerto de Tsingtau y comenzó el asedio de la ciudad. Alemania no estaba preparada para este ataque, y Plüschow estaba al mando de la única aeronave operativa en el puerto, y junto a ella realizó importantes vuelos de reconocimiento e incluso atacó al enemigo enemigos con unos improvisados artefactos “caseros” lanza bombas. Aunque todos estos intentos fueron en vano frente a la superioridad numérica japonesa, y solo lograron retrasar la invasión unas pocas semanas. Ya que el país del sol naciente anhelaba conquistar todos estos territorios en China y los recursos estratégicos que estos poseían.  

Cuando los japoneses estaban a punto de capturar la ciudad el 6 de noviembre de 1914, Plüschow huyó con su “paloma”, equipada únicamente con su pistola parabellum y un pasaporte/ pase chino, hacia el interior del sur de China. Después de aterrizar en la provincia de Kiangsu, incendió su avión para evitar que cayera en manos enemigas. Luego en una travesía que le llevaría unos nueve meses, llegó primero a Shanghai y desde allí se embarcaron a San Francisco, donde finalmente haciéndose pasar como un marinero suizo, se subió a otro barco italiano que lo dirigirá al puerto británico de Gibraltar. 

Pero la coartada de Plüschow no pudo durar mucho más y fue detenido por las autoridades británicas, las cuales lo acusaron de espionaje y ordenaron su traslado a un campo de prisioneros en Birmingham, en la propia inglaterra. Aunque este cautiverio no duró mucho y Plüschow se aprovechó de las escasas medidas de seguridad de esta casa de campo victoriana y escapó de allí junto con otro compañero alemán. Llegó hasta londres y se escondió en sus muelles durante días, escapando de la persecución de la Scotland Yard. Finalmente puso colarse de polizón en un barco que se dirigía a Vlissingen en la neutral Holanda.

Desde allí no tuvo problemas en llegar en tren a Alemania, convirtiéndose en el único prisionero de guerra alemán que alguna vez escapó de Gran Bretaña. Pero su suerte no parecía ser muy buena, porque una vez en su tierra natal fue arrestado por ser un “supuesto” ya que nadie creía su historia. Pero a los pocos dias reconocido por un oficial y fue puesto en libertad. Inmediatamente después de este viaje Plüschow se convierte en una “estrella” y le llovieron propuestas de entrevistas en varios periódicos de la época y escribió varios libros, relatando sus aventura los cual fueron verdaderos best sellers en la época.

Descubriendo la Patagonia

En en 1925, ya retirado de la milicia y dedicado a la vida civil, Plüschow no podía concebir el mundo sin su espíritu aventurero. Es por eso que aquel año salió de Hamburgo a bordo de su velero para explorar las costas de sudamérica, en un viaje que cambió su vida para siempre. En este primer viaje recorrió las costas de Chile, Perú y Ecuador, un viaje que se describe en detalle en su libro Sailing into Wonderland.

Dos años después Plüschow decidió encarar una segunda travesía por estas tierras australes. Fue así que el 27 de noviembre de 1927 partió del puerto alemán de Büsum con destino al estro sur de sudamérica. Esta travesía tuvo escalas en Tenerife, Bahía, Río de Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires, destino final antes de llegar a la bahía de Tierra del Fuego y después Punta Arenas. En las bodegas de aquel pequeño barco a vapor, Plüschow llevaba un hidroavión Heinkel HD 24, el cual fue ensamblado pieza por pieza en la ciudad de Punta Arenas. Con aquel mitico avion Plüschow pudo completar un vuelo cargado con correspondencia, sin escalas entre Punta Arenas a la ciudad argentina de Ushuaia, la más austral del mundo. En los meses que siguieron, Plüschow junto a su compañero de aventuras Dreblow, fueron las primeras personas en sobrevolar la Cordillera de Darwin en la Gran Isla Fireleaf, las aguas del Cabo de Hornos y las Torres del Paine en la Patagonia chilena. Tierras que por su extrema aislación, permanecían casi inexploradas.

Plüschow quedó enamorado por la abrumadora belleza de los hielo continentales de la Patagonia, y por primera vez sacaron fotos y filmaciones de estas áreas inexploradas de América del Sur. Un viaje que duró en total unos ocho meses, los suficientes para que Plüschow escriba otro de sus libros más famosos: Silberkondor Úber Feuerland, el cual también fue uno de los primeros documental fílmicos dedicados a la historia patagónica.

A fines de 1930, Plüschow regresó a Chile y Argentina para continuar sus vuelos de investigación por las tierras del fin del mundo, aunque este viaje termino de la pero manera para el piloto de Tsingtao. Una tarde de de enero de 1931 su hidroavión se estrelló en el brazo Rico del Lago Argentino muy cerca del del glaciar Perito Moreno, donde él y su compañero Dreblow perdieron la vida casi al instante.

El Legado 

Hoy en día el legado de Plüschow es recordado con estatuas y modestos monumentos, tanto en Alemania por sus proezas durante la guerra, como en el extremo sur de sudamérica, en Argentina y chile por ser un verdadero pionero en la aviación patagónica. Y es reconocido como un verdadero héroe tanto por Luftwaffe alemana, la fuerza aérea Chilena y su equivalente Argentina.

En varias ciudades del mundo, las calles llevan el nombre de Plüschow, una cerca del antiguo aeropuerto de Colonia Butzweilerhof, otra en una zona residencial cerca del aeropuerto de Dusseldorf, en la zona residencial de Donaufeldsiedlung en Manching y en Ushuaia (Tierra del Fuego, Argentina). Incluso en la ciudad del Calafate un bar temático recuerda a este piloto, una manera de mantener viva la leyenda de este as de los aires patagónicos. 

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