Desde hace cientos de años, a principios de cada mes de mayo, unos tres mil indígenas de las montañas circundantes llegan al pueblo de Macha a unos de cuatro mil metros de altura para celebrar el Tinku, un palabra que  en quechua significa “encuentro” y en la lengua aymara significa “ataque físico”, por lo que podríamos traducir más bien como “encuentro del ataque fisico”, y es además uno de los rituales más sangrientos que todavía persisten y se practican en el mundo.

Esta celebración consiste en enfrentarse a puñetazos con las comunidades rivales (ayllus) divididas en dos bandos: los de arriba (alaxsaya) y los de abajo (maxasaya). Con un simple fin: el de tener buenas cosechas, ya que se cree que cuanto más sangre se derrame en el suelo mejor será el año.

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El pueblo donde se lleva a cabo cada año este ritual y una danza folklórica es Macha, una localidad de casi 300 habitantes que está 144 kilómetros al norte de Potosí. LLegar hasta allí no es fácil y si vas desde La Paz te puedes llegar a tardar hasta dos días. En Macha no hay hoteles ni hostales, aunque muchos de los locales alquilan sus casas para que los turistas que se “atreven” a visitar el pueblo durante el Tinku, puedan alojarse y descansar allí.

Las peleas comienzan temprano por la mañana junto a la iglesia y la plaza del pueblo y duran toda la jornada. Los asistentes forman círculo con cientos de hombres, en cuyo centro están los contrincantes. La policía boliviana se prepara especialmente para este dia con gruesos látigos de cuero, ideales para espantar a los que se meten sin ser llamados. Dentro de este “ring” improvisado un tercer personaje oficia de árbitro en las peleas, el cual por lo general es el mismísimo jilakata; algo asi como el Alcalde Mayor de estas comunidades indigenas.

Hay varias “modalidades” de combates, entre las que podemos destacar: las “Warakaku” (Honda; en Quechua) y “Makhanaku” (una de las peleas más parecidas al judo). Aunque la más popular es la pelea cuerpo a cuerpo similar al box pero sin guantes y en algunas oportunidades algunos luchadores ponen piedras en sus manos cerradas para intensificar sus golpes, aunque actualmente esta es una práctica prohibida.

Hay ciertas reglas que no pueden (o deben) romperse en la peleas del Tinku. La más importante es que solo se puede competir con oponentes de igual tamaño, edad o género (porque aquí las mujeres también pueden pear). No están permitidas las patadas y cuando el contrincante cae al piso la pelea debe detenerse, aunque muchas veces es la policía la que determina cuando filezilla cada combate.

Para tomar valor y coraje, los asistentes al Tinku toman el famoso “whisky boliviano” el cual no es más ni que alcohol medicinal al 96 grados y la tradicional “chicha” un fermentado de maíz con un gran porcentaje alcohólico.

https://youtu.be/rDbI5xyekQA

El Tinku además de tener su parte ceremonia, colabora con el ordenamiento social de las comunidades, ya que los jóvenes para poder ser escuchados por los demás varones y poder casarse deben haber participado de este rito al menos una vez en su vida.

La popularidad mundial de este  ritual aumenta año tras año, atrae a turistas y “mirones” de todos los rincones del planeta. Aunque hay que recordar que este es un asunto serio y muchas veces peligroso para los visitantes. Algunas veces los locales, incentivadas por el exceso de alcohol, invitan a pelear a los extranjeros además de pedirles dinero por sacar fotos, por lo que hay que tener mucha cautela, en especial cuando cae la tarde y el alcohol riega las calles.

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