En Amsterdam existe un lugar que todo verdadero cinéfilo y amante del séptimo arte tiene que visitar, el Theater Tuschinsk, un cine-teatro conocido por ser una de las salas comerciales más encantadores y bellos de todo el mundo. Está situado en el corazón de la ciudad de los canales, muy cerca del comienzo del mercado de las flores. Un cine que destaca tanto por su historia, como por belleza edilicia y su fascinante decoración interior.

Este impresionante edificio fue construido en 1921 por Abraham Tuschinski, un empresario de origen polaco el cual ya tenia varias salas de cine por todas las grandes ciudades de los Países Bajos. Tuschinski quería que su cine de Ámsterdam sea la más magnífica de todas, algo así como una verdadera catedral del cine. Para esto se utilizó un estilo arquitectónico muy particular llamado “estilo Tuschinski”, el cual mezcla de Art Nouveau, Art Deco y el expresionismo de la escuela de Amsterdam; además de sumar a su diseño dos grandes torres, vitrales e impresionantes relieves.

Además de su lujo escultural, el Teatro Tuschinski contaba con la mejor tecnología de la época, no solo en el área cinegratografica sino también en el confort de sus instalaciones, como su sistema de calefacción y ventilación, la cual mantenía una temperatura constante en todo el teatro. La sala principal del Tuschinski cuenta además de un escenario y un gran órgano de tubos, lo que le permite dar conciertos y obras de teatro.

La segunda guerra mundial y la ocupación nazi de Amsterdam fueron épocas muy duras para la ciudad y el teatro Tuschinski no quedó exento de esto. En 1940 fue expropiado por las fuerzas de alemanas, las cuales le cambiaron el nombre al por “Tivoli”, y solo se mostraron producciones alemanas. Su creador Abraham Tuschinski, el cual era de origen judío fue enviado junto a su familia a un campo de concentración en Polonia, donde murió meses después en la cama de gas.

En estos oscuros años el cine fue gravemente dañado por un incendio intencional en su interior, algo que tal vez sea la fuente de inspiración para la película Inglourious Basterds, ya el mismísimo Tarantino es un visitante recurrente de este teatro.  A finales del siglo XX fue sometido a una exhaustiva restauración la cual lo volvió a su estado original y actualizar sus sistemas fílmicos al siglo XXI.  

Hoy en día este espectacular cine tiene unas tres salas, la principal con 735 asientos repartidos en tres plantas, la platea y dos balcones; y las salas 2 y 3 las cuales tienen unos 191 y 130 asientos respectivamente. Pero el cine tiene un anexo, originalmente conocido como Pathé Arthouse, el cual se encuentra en la calle Reguliersbreestraat 34, el cual tiene unas tres salas más, adicionando unas 375 asientos más en total. 

El Tuschinski funciona como un cine comercial más de la ciudad, además de ser utilizado para la proyección de películas alternativas, avants premieres y eventos corporativos. Asi que si quieres visitarlo por dentro, tan solo tienes que sacar una entrada para alguna de sus películas de cartelera.

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