El Palacio de Invierno del museo Hermitage

Este palacio es sin dudas la joya que corona cualquier visita a San Petersburgo. Ubicado en la orilla del río Neva, este edificio fue antiguamente el palacio de invierno de los zares, hasta que luego de la revolución se convirtió en uno de los museos más importantes del mundo.

El museo se formó con la colección privada que fueron adquiriendo los zares durante varios siglos, aquí podremos encontrar desde objetos de arte prehistórico, otros de la Antigua Grecia y Roma, arte oriental y de grandes artistas de la pintura occidental como Tiziano, Leonardo da Vinci o Rafael, entre otros cientos.

 

Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada

Esta bellísima iglesia ortodoxa fue construida sobre el lugar donde el zar Alejandro II de Rusia fue asesinado, víctima de un atentado el 13 de marzo de 1881, de ahí su peculiar nombre. En su interior también podremos encontrar un pequeño museo donde los visitantes pueden conocer la historia del asesinato del zar.

Otra de las historias más sorprendentes que rodean a este templo, es que durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba cayó encima de la cúpula más alta de la iglesia. La bomba no explotó y estuvo dentro de la cúpula de la iglesia durante 19 años. Sólo cuando los obreros subieron a la cúpula para remendar las goteras, la bomba fue encontrada y retirada.

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Pasear por la Avenida Nevski

Esta es la principal arteria de la ciudad y además una de las calles con mayor historia en el mundo. Su recorrido desde la Plaza de los Decembristas, entre el Almirantazgo y el Hermitage y acaba en la Fortaleza de Alejandro. En su recorrido de unos cuatro kilómetros, atravesaremos un sin fin de puentes, palacios y tiendas con escaparates de ensueños. Al pasar por aquí, no puedes dejar de hacer una pequeña para en la librería Dom Knigi, situada en el antiguo edificio de la compañía Singer, el cual con un marcado estilo Art Nouveau, es una verdadera joya de la ciudad. En su interior se pueden conseguir clásicos de la literatura rusa en ingles o español (entre otros idiomas) y además posea un pequeño café para el descanso.

 

El museo Kunstkamera

Cruzando puente del palacio, frente al Palacio de Invierno podremos encontrar el “Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía de la Academia de Ciencias Rusa” mejor conocido como el Kunstkamera. Establecido en 1727, este fue el primer museo del país, su colección de casi dos millones de piezas, se destaca el Globo de Gottorf, un globo terráqueo de más de 3 metros de diámetro, donde se observa la superficie de la Tierra en el exterior y un mapa de las constelaciones con símbolos astrológicos y mitológicos en su interior).

 

Subir a bordo del Crucero Aurora

Este barco-museo, fue en su época uno de los cruceros más poderosos de los mares, participó de la Guerra Ruso-Japonesa, la Revolución de Octubre y la segunda guerra mundial, hasta su retiro del servicio activo en 1957. En su interior se puede ver desde la parte mecánica del buque, hasta detalles como la radio que usaban para comunicarse, además de cientos de documentos originales y mapas.

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Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Construida en 1703 sobre la pequeña isla de Záyachi, en el río Nevá, esta ciudadela fortificada tiene forma hexagonal con 6 bastiones en cada uno de sus ángulos. En un primer momento se construyó en madera y tierra, pero se reconstruyó en piedra desde 1706 hasta 1740. La fortaleza contiene diferentes edificios icónicos, como su prisión y la catedral de San Pedro y San Pablo, donde están enterrados los zares desde Pedro I el Grande hasta Nicolás II y su familia.

 

Vive la historia militar rusa en el Museo de Artillería

El Museo Histórico Militar de Artillería, Ingenieros y Signal Corps, está ubicado frente al canal de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Ya al llegar a su jardín delantero podremos observar una impresionante colección de e vehículos blindados, tanques, vehículos antiaéreos y lanza misiles, que son solo la antesala de lo que este museo guarda en su interior.

 

Catedral de San Isaac

Esta catedral de la iglesia ortodoxa rusa, es sin dudas la más suntuosa y grandiosa de los templos de la ciudad y uno de los monumentos neoclásicos más interesantes de la arquitectura rusa del siglo XIX. En su decoración se utilizaron 43 tipos de minerales. El zócalo fue revestido de granito, el interior de la catedral, paredes y suelos de mármoles rusos, italianos y franceses, las columnas del retablo fueron revestidas de malaquita y lapislázuli. Además en su cúpula de 21,8 m de diámetro, se emplearon cerca de 100 kilos de oro. Hoy en día la catedral es un museo, los visitantes pueden subir hasta el tambor de la cúpula, desde donde se puede contemplar una vista de San Petersburgo.

 

Palacio Peterhof

En las afueras de las ciudad a unos 29 km del centro de San Petersburgo encontraremos este palacio, el cual fue hasta la Revolución de Octubre de 1917, la residencia oficial de los zares. Este complejo está presidido por el Palacio Grande, que está construido en la terraza marítima y es de estilo barroco y en su exterior hay dos parques: el “Parque Superior” con cinco fuentes y el “Parque Inferior”, donde está el complejo de fuentes más grande del mundo.

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Viajar al centro de la tierra en el Metro

El metro de San Petersburgo tiene el récord de ser  el más profundo del mundo. Fue abierto en el año 1955 y muchas estaciones, igual que en el metro de Moscú, fueran construidas como “palacios para el pueblo” y tienen una decoración majestuosa (mármol, mosaicos, esculturas), sobre todo las de la línea 1 (roja). Algunas de sus estaciones bajan hasta 100 metros, por lo que ten paciencia porque un viaje en sus escaleras mecánicas te parecerá eternos.

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