Si sos todo un viajero “foodie” cuando estés de visita por el sur de la patagonia no podes dejar de probar el clásico culinario de estas latitudes, la centolla! Lo vas a poder encontrar tanto en Ushuaia como en toda la zona del archipiélago de Tierra del Fuego, y se puede servir de distintas maneras y en varias recetas, desde la más tradicionales y simples hasta algunas bien gourmet.

Este crustáceo de seis patas, tiene dos largas tenazas y un caparazón de color rojo repleto de punta pinchiagugas. Habitar las profundidades del canal de Beagle, por lo que nunca encontrarás un lugar más fresco para comerlas que esta región del mundo.

En Ushuaia la sirven en distintas preparaciones, desde cazuelas hasta en sándwiches o como ingrediente en alguna pizzería gourmet, pero si queres probar su sabor más auténtico te recomendamos pedirla entera en alguno de los restaurantes especializados del centro de la ciudad.

Nosotros elegimos ir al restaurante “El Viejo Marino”, ubicado sobre la avenida Maipú en la costanera. Al entrar en este pequeño restaurante, verás a tu futura comida todavía nadando entre sus compañeras y aunque en la carta tienes varias opciones, el más recomendable es pedir la centolla entera para dos personas.

Apenas nos sentamos, la mesera coloca un mantel individual de papel y además de los clásicos cuchillos y tenedor, pone una tijera para cada uno de los comensales, algo que nos dice que comer este platillo será totalmente distinto. Mientras que nosotros disfrutamos de una entrada de mariscos a la provenzal, vemos pasar frente a nuestra mesa a un cocinero con un limpiador de piscinas rumbo al estanque de las centollas y unos segundos después vuelve a pasar con su pesca fresca entre sus redes.

Según nos contaron allí el secreto de la centolla es hervirla en la propia agua de mar, para incrementar su sabor y se sirve en una bandeja junto a dos pequeña guarniciones de ensalada mixta de tomate, cebolla y lechuga y otra de arroz amarillo. De la centolla únicamente se come la carne que se encuentra en sus patas, pero para llegar hasta ella tendrás que cortarlas con la tijera y luego sacarla de ella, todo esto mientras que intentas esquivar sus pinches. Algo que parece bastante difícil al principio pero que al llegar a la tercera pata serás todo un experto.

Si te preguntas cómo es su sabor, te contamos que es muy parecido a las famosas barritas de surimi, aunque algo más sutil y su textura es más parecida a la carne de pollo que a la del pescado. Finalmente llega la cuenta y a pesar de lo que uno puede imaginar por lo “exótico” del plato, su precio no se distancia demasiado de lo que uno está acostumbrado en al ciudad de Ushuaia. Esta comida para dos personas con su respectiva entrada cuesta unos $30 dólares, a lo que hay que sumarle el precio de las bebidas que hayamos elegido.

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