Ubicada en la región de Normandía en el norte de Francia, la abadía de Saint-Michel está construido sobre una pequeña isla rocosa que aflora del estuario del río Couesnon, a unos pocos kilómetros del continente. Una isla que durante siglos fue un lugar inaccesible, luego se construyó una carretera la cual la conectaba con tierra firme en unos pocos momentos al día cuando la marea bajaba, pero que ahora volvió a ser una isla con todo el esplendor natural que eso significa gracias a una pasarela peatonal que la conecta con el continente.

La larga historia del Monte Saint-Michel comenzó en 708, cuando Aubert, obispo de Avranches, mandó construir en el Monte Tombe un santuario en honor del Arcángel san Miguel. El monte se convirtió rápidamente en un importante lugar de peregrinación para todos los católicos de la europa medieval, e incluso forma parte de uno de los caminos peregrinos franceses hacia santiago de compostela.

 

En 1791, los últimos monjes benedictinos dejan la abadía a consecuencia de la Revolución francesa. Aquí se construyó una prisión donde fueron encarcelados más de trescientos sacerdotes que se negaron a la nueva constitución civil. Esta prisión funcionó de forma ininterrumpida hasta el año 1863 cuando fue cerrada por un decreto imperial de Napoleón III.

La imponente arquitectura de la abadía se corona con una estatua de san Miguel Arcángel colocada en la cumbre de la iglesia mayor, la cual se erige a 170 metros por encima de la orilla del mar.

 

La bahía del Mont-Saint-Michel tiene las mareas abruptas de toda Europa continental, tanto es así que puede llegar a una variación de hasta 14,5 metros de altura, dos veces al día. Desde 1880 existía una carretera construida en forma de dique sobre el lecho de la bahía, algo que simplificó el acceso a la abadía pero modificó el paisaje y el ecosistema de la zona por completo.

Es por eso que las autoridades decidió reemplazar esta famosa carretera que parecía flotar en el agua por una pasarela peatonal, que permite el paso de las aguas y mantiene la abadía conectada con el continente de forma permanente. En total son unos dos kilómetros de pasarela, los que separan a la entrada de Mont-Saint-Michel con el estacionamiento. Los viajeros más osados o que tengan ganas de mojarse un poco los pies, puedo hacerlo directamente por el lecho de la bahía, siempre y cuando la baja mar lo permita claro.

 

Como llegar a la abadía de Saint-Michel:

La estación de tren más cercana al Mont-Saint-Michel es la estación de Pontorson, desde allí sale un autobús directo a Mont-Saint-Michel, si queremos podemos bajar en el estacionamiento en la parte continental y caminar o seguir a bordo hasta entrar en la abadía.

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