¿Estás en una ciudad donde el precio de un plato de restaurante es prohibitivo para tu presupuesto? ¿La comida callejera local tienen dudosa procedencia? ¿Está por salir tu tren y solo tienes cinco minutos para comer? Tranquilos viajeros, los noodles instantáneos son la respuesta, una comida tan simple, económica, rica y práctica que se ha convertido en la comida comodín de los viajeros de todo el mundo.

La idea de los fideos instantáneos procede de China, en concreto de la Dinastía Qing (1644-1912), cuando los fideos yimian se elaboraban deep-fried para que se permitiera de esta forma almacenarlos durante largos periodos de tiempo y posteriormente ser preparados rápidamente.

Pero la historia moderna de estas sopas es de 1958, cuando la empresa Nissin lanzó al mercado su primer producto basado en los fideos instantáneos, se denominó Chikin Ramen (o sopa ramen instantánea con sabor a pollo) en la ciudad de Osaka. Cuando los soldados norteamericanos apostados en Japón lo probaron, se enamoraron de inmediato de ellos llevándolos a los Estados Unidos cuando regresaron.

 

Este platillo es tan popular en el mundo asiático que de acuerdo a una encuestas japonesas realizadas en el año 2000, para la mayoría de los japoneses los fideos instantáneos son uno de los inventos más importantes del siglo. El karaoke es considerado el segundo, junto con el compact disc.

¿Pero porque decimos que esta es una verdadera comida comodín? Bueno todo radica en su simpleza a la hora de prepararlos, ya que solamente se necesita agua hirviendo, a su bajísimo costo de unos 50 céntimos de euro o menos y a su disponibilidad mundial, por lo cual se han convertido en un índice económico similar al índice Big Mac.

Nutricionalmente hablando los noodles instantáneos son “comida chatarra” por su alto nivel en carbohidratos, sodio y grasas, sin embargo estos fideos mágicos siguen siendo unas de las mejores opciones para los solteros sin demasiadas ganas de cocinar y para los viajeros con bajo presupuesto.

Además no nos olvidemos de su conveniencia, las versiones más “pro” de estos fideos, vienen en un mismo recipiente que se puede usar como cuenco para comerlo allí mismo, así que si los tenemos en nuestras mochilas, solo tenemos que preocuparnos por conseguir una taza de agua hirviendo y en 5 o 3 minutos tendremos unos ricos fideos con gusto a pollo, carne, maíz, camarones o hasta salchichas.

En Japón, la popularidad de los noodles instantáneos es tal que además de poder conseguirlos directamente en máquinas expendedoras por todo el país también existe un museo dedicados a ellos. El Instant Ramen Museum de la ciudad de Ikeda (en la prefectura de Osaka) donde podemos hacer un recorrido por la historia de este alimento, así como participar en talleres de cocina y degustaciones.

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