Cuando pensamos en pirámides sin dudas al 99% de las personas se le viene a la cabeza los desiertos de Egipto, creyendo que estas increíbles construcciones son patrimonio exclusivo de este país del norte de África. Sin embargo pocos se imaginan que en realidad Sudán su vecino del sur el el país con más pirámides del mundo, un país que tiene muchos para ofrecernos, donde el turismo masivo no existe y que muy pocos viajeros lo visitan cada año.

En total existen unas 250 pirámides distribuidas a los largo del famoso río Nilo, varias decenas más que las que podemos encontrar en Egipto. Sin la fama de sus hermanas mayores de Giza, estas pirámides menores en tamaño, nos atraen por su empinadas formas y su alto grado de conservación, a lo que le sumamos el encanto del cautivante y desolación desierto Sudanés.

Estas pirámides sudanesas tienen entre 6 y 30 metros de altura y fueron construidas hace más de 2000 años, entre el año 700 y 300 a.C durante el reinado de los kushitas, un pueblo que fue tanto enemigos como amigos de los egipcios a lo largo del tiempo y siguieron muchos de sus rituales, tales como enterrar a reyes y reinas en tumbas de pirámides.

Las más famosas de estos templos son sin dudas las pirámides de Meroe, donde hay tres cementerios: Norte, Sur y Oeste, separados por pocos kilómetros entre sí. Dentro de estas edificaciones de piedra existían pequeñas cámaras con paredes decoradas con grabados que representaban diversas escenas de la vida del reino de kushita, incluyendo los que prueban de que los reyes enterrados aquí fueron momificados, cubiertos con joyas y enterrados en cajas de madera.

En sus paredes de piedra también pueden verse talladas figuras de elefantes, jirafas y gacelas, lo que le da el indicio a los arqueólogos para pensar que esta zona habría estado cubierta de vegetación en otra época, como lo es ahora el sur del continente. Los Kush sobrevivieron a la caída del imperio egipcio y mantuvieron sus costumbres por varios siglos más, siendo conocidos en el exterior como el pueblo nubio.

Tal vez uno de los motivos de la falta de visitantes en estas pirámides sea las dificultades para ingresar al país. Llegar a Sudán no es fácil y no es solo por la escasez de vuelos que lo conectan con el resto del mundo, sino que también por los engorrosos trámites del visado requerido y la falta de embajadas en el extranjero para tramitarlo. A lo que hay que sumarle el fantasma del terrorismo y la poca estabilidad política que azotan esta región.

Así que ya sabes si estás en búsqueda de nuevos y exóticos destinos, Sudán es una opción que si un dudas tiene que estar en tu lista. Un lugar para escaparle al turismo masivo y que sin dudas tiene mucho para ofrecernos.

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