Aunque parezca extraño y algo perturbador, en el subsuelo parisino tiene más habitantes que su superficie. Y es que debajo de las calles de la ciudad de la luz, se esconden una extensa red de túneles, en los cuales se calcula que allí radican los restos de más de 6 millones de personas, que alguna vez habitaron la capital francesa.

En un principio estos túneles sirvieron como canteras, de donde se sacaba la piedra caliza que luego se utilizaría para  construir gran parte de los monumentos y edificios de la joven ciudad. Hasta que en el año 1786, para combatir las epidemias y enfermedades que asolaban a la población se decidió trasladar los cadáveres y huesos de distintos cementerios de la ciudad a estas catacumbas.

En un principio las catacumbas eran un simple depósito óseo desorganizado, hasta que en el año 1810 se decidió ordenar estos millones de huesos de forma que puedan visitarse. Se crearon paredes de huesos, apilando los cráneos y los fémures en patrones organizados, bellos y perturbantes a la vez.

A lo largo de los años estos túneles fueron utilizados para muchos otros fines. Por ejemplo durante la revolución francesa, fueron utilizados como sitio de ejecución de los monarcas, y durante la segunda guerra mundial, la resistencia francesa se escondía en ellos, al igual del ejército alemán, quien estableció un búnker subterráneo aquí.

Más recientemente en 2004, la policía descubrió un cine totalmente equipado en una de las cavernas. Estaba equipado con una pantalla de cine gigante, asientos para el público, equipos de proyección, rollos de películas de películas de suspenso recientes y clásicos del cine negro, un bar bien abastecido y un restaurante completo con mesas y sillas; aunque la identidad de los responsables siguen siendo desconocidas.

Existen más 300 kilómetros de catacumbas que hay excavados por debajo de París, aunque actualmente pueden visitarse sólo una pequeña parte de estos tenebrosos túneles, kilómetro y medio aproximadamente. Esto de forma legal, claro está, porque según se sabe, todavía sigue siendo una práctica común el escabullirse entre los túneles cerrados al público en una especie de exploración urbana, o para la practicaban rituales siniestros, como misas negras.

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L’empire de la mort

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Si queremos visitar estas catacumbas, la entrada principal se localiza en Place Denfert-Rochereau, 75014. Se encuentra abierta al público de Martes a Domingo de 10 a 20:30 hs. Los tickets se consiguen por 10€ para los adultos y 8€ para jóvenes de 18 a 26 años, menores gratis.

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