En el mundo foodie se dice ningún viaje a viena está completo sin pasar por alguno de sus típicos cafés y probar una porción de este clásico postre austriaco, una tarta de chocolate que comenzó como una disputa que duró casi un siglo y terminó cautivando al mundo.

Un foodie inexperto podría pensar que la tarta Sacher es un simple pastel de chocolate con mermelada de damasco, pero al probarla nos daremos cuenta que este postre esconde el sabor de uno de los platillos más selectos de la pastelería austriaca y mundial.

Este mítico pastel lleva el nombre el nombre de su creador, Franz Sacher, un repostero quien trabajó en distintos restaurantes y cafés de en Viena, Bratislava y Budapest, se dice que su obra maestra fue un encargo especial creado para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich, Primer ministro del Imperio austriaco.

Años después, Eduard el hijo mayor de Franz Sacher, siguió los pasos de su padre y comenzó a trabajar como  aprendiz de repostero en la famosa confitería vienesa Demel. Alli preparó su receta familiar durante años, hasta que en 1876 renunció para fundar su propio Hotel, el Sacher, que todavía hoy existente y sigue vendiendo la Sachertorte.

https://www.instagram.com/p/qzCYC6ljRM/?hl=es&tagged=caf%C3%A9demel

 

La pequeña confitería Demel es una de las más prestigiosas y hermosas de toda Viena, y durante años se adjudicó la autoría de este famoso pastel, ya que según ellos en sus cocinas fue donde se preparó la receta que hoy conocemos.

La disputa por la propiedad de la receta duró casi un siglo, hasta que en 1963 ambas partes acordaron a través de la Justicia, que ambos podrían realizar la torta, pero deberían venderla con diferentes nombres: en Demel se puede conseguir la “Eduard Sacher-Torte. “, mientras que en la confitería del Hotel Sacher los comensales podrán probar la “Original Sachertorte”.

 

Quienes probaron ambas “Sachers” nos comentaron que solo hay una pequeña diferencia entre ellas: la “Eduard” tiene dulce de damasco nada más en una capa, la del medio, mientras que en la “Original” la mermelada se hace presente también en la cubierta, entre el bizcochuelo y el chocolate.

A nosotros simples comensales viajeros nos queda una sola opción para terminar con esta disputa pastelera, viajar hasta las tierras del psicoanálisis y probar la Sacher acompañado de un rico café, ya sea en la cafetería del Hotel o en Demel, o porque no en ambas.

 

Comentarios

comments

Related Posts

Escríbenos:

info@alrededordelmapa.com