Frente a las costas del de la ciudad imperial de San Petersburgo en las aguas del Mar Báltico, una isla artificial esconde un antiguo fuerte militar ruso, que alguna vez protegió a la ciudad de los barcos invasores y más tarde se convirtió en el sitio de curiosas investigaciones científicas.

Estamos hablando del fuerte Alexander, una fortaleza de ladrillos de forma ovalada, el cual se asienta en una isla creada por el hombre. La construcción de esta fortaleza comenzó en 1838 y fue terminada recién en 1845; y nombrada así en honor al emperador Alejandro I de Rusia.

Su diseño es similar muy similar al fuerte Fort Boyard de Francia, de hecho el encargado de su construcción fue un ingeniero militar ruso de origen francés. Su forma consistía en un edificio ovalado con un patio central en el medio. Este edificio podría albergar hasta unos 1000 soldados en tres plantas y también contaba con más de cien cañones para su defensa.

El fuerte nunca participó en ninguna acción militar directa, sin embargo jugó un papel en la Guerra de Crimea cuando protegió la base naval rusa en Kronstadt contra los intentos de la Marina Real y las flotas francesas.

El tiempo pasó y los viejos cañones de Fort Alexander se fueron oxidando y quedando obsoleto frente a las nuevas armas navales. Por eso en la última década del siglo XIX esta fortaleza fue prácticamente desactivada y solo se utilizaba como polvorín.

En 1897 el gobierno ruso decidió darle un nuevo uso a este fuerte. Gracias al aislamiento de la costa y otra zona pobladas, esta fortaleza fue elegida para establecer allí un laboratorio del Instituto Imperial de Medicina Experimental, para hacer peligrosos experimentos sobre la peste y otra enfermedades bacteriológicas altamente contagiosas.

Los científicos rusos experimentaron aquí sobre distintos  virus mortales como el cólera, el tétanos e incluso la peste bubónica. Para ello usaron caballos u otros animales para sus prueba, aquí los científicos trabajaron para crear sueros y vacunas para las diversas enfermedades.

Estos laboratorios estuvieron activos hasta que estalló la revolución rusa y los bolcheviques tomaron el poder. En 1917 los laboratorios de Fort Alexander se transfirieron a varios institutos en Petrogrado, Moscú y Saratov. Poco a poco este fuerte fue quedando en el olvido y en estado de abandono total. A fines de la década de 1990 y principios de la de 2000, Fort Alexander era un lugar popular para fiestas rave.

El fuerte Alexander hoy:

En 2007, la administración del fuerte anunció su intención de buscar inversores para el proyecto de renovación propuesto, estimado en $ 43 millones, pero todavía son solo proyectos. En verano, hay barcos turísticos que la acercan a los viajeros curiosos hasta esta impresionante y cautivante isla artificial, apodada popularmente como el “Fortaleza de la Plaga”.

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