A tan solo diez kilómetros del centro de la ciudad de La paz, nos encontraremos con uno de los lugares más increíbles, que parece sacado de otro planeta, un lugar tan increíble que el hasta mismísimo astronauta Neil Armstrong lo apodó como “el valle de la Luna”.

La magia de este valle se debe a la erosión que recibieron sus rocas, donde se ha consumido la parte superior de una montaña, formando un desierto de estalagmitas con altas agujas. Además debido a que el contenido mineral de las montañas varía mucho entre montañas individuales, los lados de las montañas son de diferentes colores, creando llamativas ilusiones ópticas. La mayoría de ellos son de color beige claro o marrón claro, pero algunos son casi rojos, con secciones de violeta oscuro.

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El lugar es conocido desde hace siglos por las comunidades locales, pero fue Neil Armstrong, el Primer Hombre en la luna, quien lo bautizó con su nombre actual. Fue durante una visita a la ciudad de La Paz el año 1969 cuando se disponía a jugar un partido de golf y dada la cercanía de este lugar con el campo de golf, Armstrong vio la similitud que existía con los paisajes de la luna y decidió nombrarla así.

Para visitar el valle podemos tomar algunos de los tour que parte de la plaza Isabel la Católica y hacen un recorrido por la zona sur de la ciudad y el propio Valle de la Luna. Su precio es de unos $50 bolivianos ($7 usd) a lo que hay que sumarle la entrada al valle es de unos $15 bolivianos ($2 usd). También podemos ir por nuestra cuenta con alguno de los autobuses locales o cualquier taxis.

Una vez allí puedemos elegir entre dos caminos diferentes, uno de 15 minutos y otra de 45 minutos de recorrido. Por lo que una visita a este paisaje extraterrestre puede durar entre una o dos horas, dependiendo de cuantas fotos y selfies saquemos en el medio claro.

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