En pleno centro de Barcelona existe un barrio un carácter tan marcado y una peculiaridad tan única, que lo ha marcado como muchos como un distrito con más mala fama de la ciudad, algo así como el chico malo de los barrios de Barcelona. Un lugar donde distintas comunidades conviven y que siempre está en el centro de las noticias policiales locales.

El Raval actual nació de la ampliación de las murallas medievales de la ciudad, sus primeros habitantes fueron los obreros que se mudaron del campo para trabajar en la gran ciudad, y en poco tiempo este se convirtió en uno de los barrios más densamente habitados de todo en continente. En el raval se levantaron una serie de “casas fabrica”, un tipo de construcción muy clásica del barrio, que combinaban los usos industriales con la vivienda.  Actualmente, todavía se conservan 59 de estos edificios, con nombres como Can Seixanta o la Foneria Comas.

Luego con el paso de los años, sus fábricas fueron cayendo en el olvido y sus antiguos residentes fueron reemplazados por los unos nuevos los cuales venían de lugar un poco más lejanos. Así fue como el barrio fue poco a poco convirtiéndose en un lugar donde gitanos, filipinos, pakistaníes y sudamericanos encontraron su nuevo hogar en este rincón de Barcelona.

Por su ubicación geográfica, frente a la costa, el Raval siempre tuvo una identidad portuaria, con todo lo bueno y lo malo que esto trae. El raval se lleno de prostíbulos y otro tipo de establecimientos dedicados a atender las necesidades de aquellos marineros que llegaban a Barcelona. Así como un lugar ideal para el contrabando y el trafico de mercancias.

Esto hizo que durante muchos años fue popularmente conocido como el Barrio Chino de Barcelona, un barrio que se fue ganando su mala reputación, gracias a las noticia de crímenes y asaltos que se publicaban en los noticia en los medios de comunicación locales. Esta reputación se incremente en los años 80s y 90s con la presencia de los famosos “narco pisos” en el barrio así como la presencia de las casas okupas.

Hoy en día el Raval sigue siendo el hogar de lugareños y gente venida de múltiples países y culturas y esto es algo que onuguesllese al barrio. En sus calles pueden verse comercios de todas las nacionalidades, además de tiendas de moda y nuevas tendencias, las cuales encontraron en los precios bajo de renta del barrio el lugar ideal para los emprendedores, dándole aires nuevos al barrio.

Esta mixtura de culturas y tradiciones hace del Raval uno de los barrios más interesantes de conocer y recorrer de toda Barcelona. Un barrio que esconde secretos y curiosidades en prácticamente cada esquina, por lo que hacer una visita por sus estrechas calles, sus peculiares bares y movidos garitos es sin dudas una actividad para recomendar!

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