Por regla general las icónicas estatuas del mundo por lo general son grandes y majestuosas, con gestos heroicos o refinados y representan a los personajes históricos más relevantes de las ciudades donde están situadas. Pero toda regla tiene su excepción y en Bruselas se llama Manneken Pis, una peculiar estatua de tan solo 65.5 centímetros que pasaría de ser percibida con facilidad por los turistas, sin embargo su historia ha convertido a este pequeñín de dudosos modales en uno de los iconos de la ciudad junto la cerveza, el chocolate, el Atomium y la Grand Place.

Ubicado a tan solo minutos a pie de la Grand Place, entre las calles L’Etuve y Chene, en el casco histórico de la ciudad, los orígenes de esta fuente se remontan al año 1619, aunque los registros más antiguos dicen que ya en el siglo XV existía una estatua de piedra en ese mismo lugar. El Manneken Pis, que significa “hombrecito que orina” en holandés, un nombre baste descriptivo de esta estatua de bronce.

Tan importancia tuvo esta estatua, que a lo largo de los años fue el objetivo de robo de los diferentes ejércitos enemigos que atacaron la ciudad, pero gracias a la protección de sus habitantes siempre salió ilesa. Pero esto cambió en 1817 cuando el ahora célebre ladrón Antoine Licas logró hacerse con la estatua y pedir un rescate por ella. Durante este secuestro el Manneken Pis se rompió en 11 piezas y pudo ser restaurada por un soldador especializado. Licas fue capturado y como castigo fue condenado a cadena perpetua de trabajos forzados y a pasar atado las primeras horas de cada  en un cepo frente a la Grand Place.

Pero esa no fue la última vez que el Manneken Pis fue una tentación para los amigos de lo ajeno, ya en el siglo XX, en los años 60s la estatua fue robada por última vez. Esta noticia fue cubierta por la prensa internacional y la pequeña estatua de bronce salió a la fama internacional. Luego la estatua se recuperó, pero desde ese entonces la original se conserva en el Museo de la Ciudad de Bruselas y una replica exacta es la que se expone en la fuente.

Las leyendas del Manneken Pis

El porqué de esta estatua y su peculiar diseño no está del todo claro y existen muchas leyendas al respecto de la historia que originó a esta estatua:

  • La más antigua se remonta al año 1142, cuando las tropas del duque Godofredo III que se dirigían a la batalla decidieron colocar a un pequeño de dos años en una cesta y colgarlo de un árbol para que desde allí orinó sobre las tropas enemigas, las cuales terminaron perdiendo la batalla.
  • En el siglo XIV, cuando Bruselas llevaba bastante tiempo sitiada por una potencia extranjera; los atacantes colocaron cargas explosivas en las murallas, pero niño llamado Juliaanske les estaba espiando y salvó a su ciudad porque orinó sobre la mecha encendida.
  • Otra historia menos bélica y aceptada por muchos, dice que un rico comerciante que visitaba la ciudad en familia perdió a su hijo pequeño y se organizaron unos grupos de vecinos para su búsqueda. El niño fue encontrado riendo y orinando en un pequeño jardín, por lo que el padre estaba tan feliz de que su hijo estuviese sano y salvo que decidió construir una fuente en ese lugar.
  • Otra leyenda, bastante difícil de creer, habla del niño que fue despertado por un incendio y pudo apagar el fuego con su orina. Al final, esto ayudó a evitar que el castillo del rey se incendiara y en su honor se construyó la fuente.
https://www.instagram.com/p/Bs4x3iCnTIN/

Una estatua y mil disfraces:

Desde hace ya muchos años el Manneken Pis es parte de una peculiar tradición que consiste en disfrazar a la estatua con distintas ropas, en representación de distintas fechas especiales o eventos que suceden en al ciudad. Actualmente alrededor de mil trajes diferentes son conservados y muchos de ellos pueden verse en una exposición permanente dentro del Museo de la Ciudad, ubicado en la Grand Place, justo enfrente del Ayuntamiento.

Pero además de los disfraces, el chorro de agua del Manneken Pis también es modificado  con motivo de las fiestas y no solo agua ha corrido por su interior. En varias ocasiones el Manneken orinó vino y hasta cerveza para el festejo de todos los que pasasen por allí.

Hoy en día el Manneken Pis es sin dudas una de las visitas obligadas de Bruselas, una estatua que simbolizando el espíritu independiente y rebelde de sus habitantes.

Comentarios

comments

Related Posts

Escríbenos:

info@alrededordelmapa.com