¿Alguna vez oíste hablar del Cablecarril de Chilecito? Un tesoro de la ingeniería con más de un siglo de historia que mezcla ese encanto especial que tienen los lugares industriales a abandonados con la belleza natural de las montañas riojanas. Un complejo sistema de cablecarril construido para extraer el oro de la sierra de famatina el cual es el más largo del mundo. Una verdadera joya de la ingeniería Alemana, la cual según algunos expertos dicen todavía podría seguir funcionando, sin ningun problema, hoy más de un siglo después de ser construida!

La historia Cablecarril de Famatina:

La riqueza mineral de estas sierras era conocida desde tiempos inmemoriales por los pueblos originarios e incluso el poderoso imperio Inca llegó hasta estas latitudes en búsqueda de sus ricos materiales. Pero fue recién a finales del siglo XIX cuando se decidió comenzar a explorar las grandes riquezas del cerro famatina, uno de las reservas de oro más grandes de sudamérica.  

Los geólogos descubrieron a finales del siglo XIX una gran veta de oro en medio de las montañas, la mina La Mejicana. Pero debido las grandes distancias y a lo escarpado del terreno se hacía imposible explotar la mina a gran escala, por lo que se decidió crear un sistema para transportar los materiales extraídos de la mina, hasta unos 35 kilómetros directo hacia el poblado riojano de Chilecito, el cual poseía la estación de ferrocarril más cercana. 

Construir un pequeño ferrocarril hasta la mina sería imposible, así que los ingenieros decidieron que un cablecarril sería la mejor opción. Algo así como un teleférico, desde pequeñas carretas cuelgan de un cable el cual se mueve continuamente entre los dos extremos de la línea. Esta tecnología ya se había utilizado en distintas minas del mundo, aunque nunca se había construido uno tan extenso y en una geografía tan abrupta.

La concesión de la mina le fue otorgada a una compañía de capitales británicos, la cual contrató a la empresa alemana Adolf Bleichert & Co para la construcción del cablecarril. Cada pieza de este complejo sistema era construida en sus talleres de Leipzing, siguiendo una premisa fundamental, no podían pensar ni ser más grande de lo que puede transportar una mula en su lomo, ya que así se transportaría por los pequeños caminos de montaña, hasta su ubicación final. Trabajaron casi 1600 personas en la obra y en menos de tres años desde la colocación del primer remache el cablecarril ya estaba funcionando.

Para tensar y mover el cable que llevaba las vagonetas con materiales se colocaron nueve estaciones a lo largo del recorrido, seis de las cuales tenían un motor a leña. El tiempo total de recorrido de una vagoneta desde La Mejicana hasta Chilecito era de unas 4 horas y lo que significaba el trasporte de unas 40 toneladas de roca por hora. Una vez en chilecito las piedras salidas de la roca eran llevadas unos 900 kilómetros por tren hasta el puerto de Rosario, para ser embarcadas en grandes barcos hasta Inglaterra donde los materiales eran tratados y se separaba el oro de la piedra.

El final del cablecarril:

La mina la mejicana y su cablecarril funcionaron de forma ininterrumpida durante casi una década, hasta que 1914, la empresa británica que la explotaba, decidió parar sus operaciones en el extranjero y retirarse de la Argentina debido a la primera guerra mundial. 

Al poco tiempo el estado argentino decidió reiniciar las operaciones haciéndose cargo de la mina. En esta segunda etapa, los materiales ya no eran llevados hasta la estación uno, ya que se empezó a procesar el oro en el país, en una planta creada para tal fin a unos pocos metros de la estación N2. Este renacer de la mina no duró mucho, ya que en 1926 el cablecarril cerró definitivamente, debido a la baja del precio del oro, lo que hacia a la mina antieconómica.

Durante décadas el cablecarril quedó totalmente parada y recién en la década de los 90s, cuando toda su estructura pasa a las manos del gobierno local se intentó abrirlo para el turismo, aunque sea entre las estaciones uno y dos. Se utilizaron los mismo carritos de transporte de pasajeros de la mina, los cuales habían sido diseñados originalmente para el traslado de los empleados de la mina. Este intento de cablecarril de pasajeros término de la peor manera, ya que en 1994 dos carros chocaron entre sí, saltando los seguros de uno de ellos y dos personas cayeron al vacío perdiendo la vida.

Desde entonces el cablecarril funcionó ocasionalmente únicamente para realizarse tareas de mantenimiento general. Un hecho curioso es que en el año 2014 terminó el plazo de la  garantía del fabricante, unos increíbles 100 años, y apesar de este siglo de vida, los expertos creen que el cablecarril podría funcionar sin problemas mayores. 

El cablecarril hoy en dia:

Después de casi un siglo sin funcionar el cablecarril de chilecito se ha conservado en uno de los principales atractivos turísticos de la zona y un verdadero paraíso para para los amantes de la arqueología industrial.

La estación “Número N1” está muy cerca de la moderna terminal de buses de Chilecito, puede visitarse libremente y en la antigua estación de ferrocarril local se ha montado un pequeño museo que nos cuenta la historia de esta joya de la ingeniería. Siguiendo sus torres y cables unos pocos kilómetros montaña arriba nos encontraremos con la estación N2. Hasta allí se puede llegar en vehículo particular o incluso caminando, en esta estación se pueden ver las viejas calderas y motores que impulsan sus carritos.

La estación N3 también se puede visitar, aunque para ello necesitaremos un vehículo 4×4, ya que debemos atravesar algunos arroyos. De la cuarta a la octava estación únicamente se puede visitar mediante una complicada ruta de trekking y para ello necesitaremos contar con los servicios de un guía. La número nueve y última estación, está en la entrada de la mismísima mina “la Mejicana” se puede llegar en vehículos 4×4, luego de una larga travesía que parte de un camino de montaña en el vecino pueblo de famatina.

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