A unas poca cuadras de distancia de la transitada plaza del Dam y unos minutos del icónico Barrio Rojo de la ciudad, nos topamos con uno de los secretos a voces de Amstedam, el Begijnhof un micro barrio que se expande alrededor de su jardín central y del cual sin dudas te vas enamorar.

Llegar a Begijnhof es tan fácil como también lo es pasarse de la entrada si no vas muy atento. Su acceso principal está en el cruce de las calles Gedempte Begijnensloot y Begijnensteeg. Hay otra pequeña puerta que comunica este lugar con Spui, la plaza de los mercadillos de libros y de arte.

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Este barrio residencial consta de un gran jardín central parquizado con algunas estatuas, rodeado de una treintena de casas de claro estilo holandés y con un par de pequeñas iglesias. Si bien es un recinto privado, se puede acceder sin problemas, siempre y cuando respetemos la tranquilidad de los vecinos.

Begijnhof surgió a mediados del siglo XII, allá por el año 1150, como una comunidad de mujeres religiosas que, sin ser monjas, se dedicaban al cuidado de enfermos y de personas desfavorecidas. Estas mujeres eran apodadas las beguinas, tenían que ser solteras, católicas, con obediencia al sacerdote, pero libres de mantener su propia riqueza y de abandonar esta dedicación cuando quisieran, si desearan casarse en un futuro.

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Hoy en dia ya no quedan beguinas viviendo en este pintoresco barrio, ya que la última murió en los en los años setenta del siglo XX. Luego de su fallecimiento en 1979, este mini barrio sufrió una renovación por completo. De las 140 departamentos originales (de las cuales aproximadamente 110 viviendas de una habitación y aproximadamente 25 de dos habitaciones) quedaron bastantes menos ya que todos fueron ampliados a departamentos de dos y tres habitaciones, convirtiéndose en uno de los barrios más codiciados de la ciudad.

Cuando recorras Begijnhof notaras que una de sus casas destaca del resto, es la número 34, la cual está construida en madera, y es una de las dos construcciones de madera que sobreviven en toda la ciudad (la otra es Zeedijk 1). Esta es además la casa casa más antigua de Amsterdam y data del año 1420, después de esta época se prohibieron las construcción de madera debido al peligro de incendios, algo similar a lo ocurrido en otras metrópolis europeas como Londres.

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