Dicen los eritreos que su capital no se parece a ninguna otra ciudad de áfrica. Una bolera ‘art-déco’ con ventanas de colores, un cine-teatro de la belle époque y una gasolinera que parece un avión a punto de despegar, son solo algunas de las joyas arquitectónicas que esconde esta ciudad del cuerno de áfrica y que sorprende a todo aquel viajero que se atreve a explorar.

Para entender estas estas rarezas de la arquitectónicas africana tenes que ir más de un siglo atrás en al historia de esta ciudad, cuando a finales XIX, cuando Asmara fue nombrada capital de la colonia italiana de Eritrea. En esos años comenzó una importante ola migratoria de granjeros italianos hasta estas tierras, las cuales recordaban en cierto punto a la bella toscana.

Todas las industrias y grandes comercios italianos tenían su sucursal en la antigua capital colonial y llegaron a ser tantos los los inmigrantes que por muchos años a esta ciudad africana se la conoció “Piccola Roma” o “Pequeña Roma”.

Con los inmigrantes europeos llegaron también muchos arquitectos que vieron en Asmara un lienzo en blanco para sus proyectos más vanguardistas y así el futurismo, el racionalismo, el novecento y el art Déco, desembarcaron con todo en el continente africa.

En los años 30s Mussolini decidió instalar aquí su base de operaciones para la invasión de la vecina Etiopía, un territorio que ocupó brevemente hasta el año 1941 cuanto las tropas italianas perdieron todas sus posesiones en áfrica en manos de los Aliados, durante la segunda Guerra Mundial.

En las siguientes décadas, Eritrea estuvo bajo dominio de Etiopía y a finales de los años 90s y con una guerra de por medio Eritrea consiguió su independencia. Pero por suerte la violencia pasó por alto la ciudad de Asmara y su arquitectura colonial se mantuvo casi intacta algo no muy comun en africa.

Precisamente por esta particularidad arquitectónica Asmara fue proclamada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2017, pues constituye “un testimonio excepcional del urbanismo occidental de principios del siglo XX y de su aplicación en un contexto africano”.

Se calcula que todavía existen unos 4300 edificios de esta época y todos ellos cuentan con una protección patrimonial por parte de las autoridades locales. Los más conocidos son ‘El Cinema Roma’ construido en 1937 sobre la avenida Samatat; la ‘Oficina Postal Central’ terminada en 1916; ‘El cinema Impero’, una joya art deco de 1937 sobre la avenida Harnet, su nombre fue un homenaje a la victoria de Benito Mussolini sobre Etiopía y la proclamación del imperio colonial italiano; otro legado es la antigua sede del partido fascista, un edificio de tres plantas que hoy es la sede del ministerio de educación de Eritrea.

Pero el verdadero clásico de Asmara es el edifico Fiat Tagliero, una futurista estación de servicio construida 1938 por la propia Fiat para dar servicio a sus automóviles. Aqui una torre central soporta un par de alas de 15 metros construidas en hormigón reforzado sin un solo soporte externo que realmente desafían la gravedad. Durante años funciono bajo el nombre de Shell y actualmente esta inactiva, como una escultura urbana que recuerda otros tiempos.

No solo son edificios:

En Eritrea el legado italiano no solo quedó en plasmado en sus edificios y la cultura “tana” todavía se respira en todo el país. Una muestra clara de esto es el deporte, aquí se alienta a los equipos de fútbol italianos como verdaderos “tifosi” y el ciclismo es una pasión nacional y los ciclistas que triunfan en el mundo son verdaderos próceres del país.

La gastronomía es otra de las huellas italianos que todavía quedan presentes en Asmara, se dice que aquí se puede conseguir las mejores pizzas y pastas de toda África, y en sus cafés todavía se sirven los auténticos espressos y macchiatos italianos.

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