Lugar de mitos y leyendas demoniacas, el bosque de Aokigahara, ubicado a los pies del monte Fuji, es conocido en todo el mundo por tener la infame fama de ser el lugar de Japón donde más personas deciden quitarse la vida, una triste estadística que le ha dado el apodo del “bosque de los suicidios”.

Aokigahara significa literalmente el “Mar de Árboles”, este bosque de 35 km² se encuentra al noroeste de la base del monte Fuji, y su nombre esta bastante bien puesto, porque este frondoso bosque, por momentos parece ser un lugar apacible y demasiado tranquilo, pero en otros lugares su suelo de piedra volcánica, puede parecerse realmente a un mar revuelto de piedras haciendo muy difícil la tarea de caminar por el.

Si a esto le sumamos una inmensa red de túneles y cuevas subterráneas que surgen de su suelo repleto de raíces y a los yacimientos de hierro magnético que hay en el lugar y hacen que las brújulas y los GPS fallen o dejen de funcionar, provocando que muchos de los viajeros se pierdan o desorientan con facilidad al atravesarlo.

 

Este bosque está asociado con historias de demonios en mitología japonesa desde hace cientos de años, incluso hay poemas con más de 1.000 años de antigüedad que indican que el bosque está maldito. En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban en este bosque a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron leyendas que afirmaban que Aokigahara estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron.

Aunque este bosque salto a la fama internacional despues de la publicación del polémico libro “El completo manual del suicidio”. Esta peculiar guía publicada en 1993 por Watary Tsurumi, donde se recomienda a este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.

Hollywood también ayudo a ser famoso a este bosque gracias a tres películas que fueron filmadas ahí, incluyendo The Sea of Trees con Matthew McConaughey y filmada por Gus Van Sant y un documental de Vice llamado “Suicide Forest in Japan”, que sigue a un geólogo que trabaja en el área de protección ambiental del bosque. Además de la última película que retrata al bosque es The Forest un film de terror estrenado en 2014.

 

Pero mitos y leyendas aparte, lo cierto es que lo suicidios en Aokigahara son una realidad, solo en 2010 hubieron 247 casos y las  autoridades locales decidieron dejar de publicar las cifras para no alentar la práctica. Convirtiéndolo en el lugar con más suicidios de todo japón y es solo superado en el mundo por el puente Golden Gate de San Francisco.

La alta tasa de suicidios provoco que la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio coloquen carteles en el bosque, tanto en japonés como en inglés, con el fin de que aquellos que vayan con el propósito de suicidarse busquen ayuda. Unos 300 operarios se adentran anualmente en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas.

https://www.instagram.com/p/Be3-RvtgQjO/?tagged=aokigahara

 

Autos olvidados en el estacionamiento, largos hilos de colores serpenteando entre los árboles hasta perderse en la inmensidad del bosque, sogas colgando de los árboles, frascos de pastillas al lado de otros objetos abandonados e incluso cuerpos y esqueletos vestidos. Son parte del tétrico panorama que Aokigahara ofrece a los visitantes que se atreven a ingresar al bosque.

En nuestro viaje a Japón estuvimos por la zona del lago kawaguchiko y no podiamos dejar la oportunidad de adentrarnos en este bosque. El bosque no tiene una entrada única, sino que varias carreteras lo cruzan y hay diferentes puntos de entrada la inmensa mayoría de ellos cerradas al publico. Desde la estación de kawaguchiko se pueden tomar un bus hacia Narusawa ice cave y desde allí se puede iniciar la caminata.

El bosque es realmente tranquilo, tal vez demasiado tranquilo. Nosotros por suerte, no nos topamos con ningun cadáver ni nada por el estilo, únicamente esos famosos hilos de color rojo, que son usados por los visitantes que se atreven a salirse de los senderos y los ayuda a no perder el rubro. Los caminos se abren paso a través de añosos árboles cubiertos de musgo verdes en sus cortezas. Es muy difícil caminar fuera de los senderos porque el suelo es muy irregular, debido a las lajas volcánicas que afloran de el. Y no se si sera pura sugestion o que, pero al caminar algunos kilometros por allí, sin dudas se respira un aire un tanto ·”perturbador”.

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