Dicen que las ciudades se construyen en detalles y son estas minúsculas diferencias las que crean la propia identidad de su pueblo. Berlín, la capital alemana es un claro ejemplo de esto, especialmente en sus curiosos semáforos peatonales! 

Dependiendo de qué lado de la ciudad estemos, ya sea oriental o occidental, nos podemos encontrar en alguna esquina con Ampelmännche, sin dudas uno de los “personajes” más representativos de la antigua Berlín dividida. Es que el Ampelmännchen o “hombrecillo del semáforo” como sería su traducción literal, nació en los años comunista de Berlín, cuando gran parte de la ciudad estaba bajo la órbita de la RDA (República Democrática Alemana).

Los orígenes de este personaje se remontan a los años 50, cuando se comenzaron a instalarse en Alemania los primeros semáforos dedicados exclusivamente a los peatones. En aquellos años el psicólogo Karl Peglau sugirió cambiar los típicos círculos de colores utilizados en los semáforos de automóviles por formas distintas geométricas, algo más intuitivas para el peatón. Esta idea estaba basada tambien en alto índice de daltonismo y mala percepción del color que se daba hasta en un 10% de la población en aquella época.

Aunque su proyecto inicial fue rechazada, si que se aceptó que debían de utilizarse códigos diferentes para estos semáforos dedicados a las personas y así nació esa figura humana que hoy todavía vemos en los semáforos del mundo. El primer Ampelmann fue instalado oficialmente en Berlín el 13 de octubre de 1961.

En aquellos primeros años cada fabricante de semáforos utilizaba su propio diseño para decorar en sus equipos, pero fue uno en particular el que llamó la atención del público y se gano su amor. El Ampelmann de la empresa estatal VEB-Leuchtenbau, era algo más bajito y rechoncho que los demás, y contaba además con un simpático sombrero de alas, que le daba un toque distintivo y encantador. Con el tiempo esta figura se convirtió en el estándar de los semáforos peatonales de Berlín Oriental y estaba presente en prácticamente todas las esquinas de la ciudad. 

Tras la caida del muro y con la reunificación de Alemania, empezó también la estandarización vial. Todo parecía indicar que el Ampelmann comunista iba a desaparecer, sin embargo muchos berlineses lo veían como un personaje que había educado a varias generaciones de niños en la educación vial básica. Y así tras muchas protestas, el gobierno dejó de retirarlos e incluso los repuso en las zonas de la antigua RDA.

El Ampelmännchen es hoy en día toda una celebridad en al ciudad y su figura no solo puede encontrarse en las luces de los semáforos sino que también en tazas, vasos, estampados de camisetas, figuras de acción e incluso en calzoncillos y calcetines. Incluso en el centro de la ciudad hay tiendas temáticas dedicadas exclusivamente a este simpático muñequito. 

Así que ya sabes, cuando pases por las calles de la moderna Berlín, con tan solo ver sus semáforos peatonales, podrás saber de qué lado del antiguo muro te encuentras. Todo gracias al simpático Ampelmännchen de sombrerito!

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